Programa de resolución pacífica de conflictos atrote

Unidad de tutoría 4

Competencia Social para la Resolución pacífica de conflictos

Preparación del taller

Conocimientos técnicos:

  • El conflicto: Concepto, el conflicto desde una perspectiva sistémica y sus partes (personas, proceso y problema).
  • El estilo de comportamiento asertivo como herramienta para la resolución pacífica de conflictos.
  • Los 5 tipos de afrontamiento a los conflictos: competición, evitación, acomodación, compromiso y colaboración.
  • La mediación escolar como herramienta de ayuda entre iguales para la resolución pacífica de conflictos.

Competencia a nivel personal (emocional) y social:

En la medida en que seamos capaces de modelar el tipo de afrontamiento de colaboración o compromiso a los conflictos que surgirán de forma inevitable en la convivencia en el aula, potenciaremos enormemente el efecto de esta unidad de tutoría.

 

 

Introducción

Vivimos en un contexto social y el centro educativo forma, dentro de ese contexto, una microsociedad. Desde una perspectiva sistémica, los conflictos surgen en las interacciones de la persona con el entorno en el que se desarrolla. Las personas pueden cambiar el ambiente de su entorno y el entorno puede modificar el comportamiento de una persona.

Entendiendo así el contexto educativo, tener habilidades personales para relacionarse con los demás (trabajado en la anterior unidad de tutoría) y para resolver de forma pacífica los conflictos, hará que variemos nuestra visión sobre ellos, pasando a ser considerados como una parte intrínseca de la convivencia y una oportunidad para aprender y para cambiar algún aspecto. El conflicto no es en sí mismo el problema, sólo se convertirá en un problema si no utilizamos un tipo de afrontamiento adecuado. Así pues, será la competencia que tengamos para afrontarlos (no para enfrentarlos) lo que hará que los conflictos sean un problema para la convivencia o una oportunidad para mejorarla. Es necesario formarnos y formar a los alumnos y alumnas en la resolución pacífica de los conflictos para poder ofrecerles, como educadores, respuestas ajustadas a sus necesidades y lograr que mejoren en cuanto a independencia y responsabilidad ante sus comportamientos y decisiones.

Debemos dejar de desear una convivencia sin conflictos. Eso es imposible de conseguir y poco deseable, ya que sólo sería reflejo de un tipo de afrontamiento evitador de los conflictos, propio de contextos en los que se cree que un conflicto no existe si se es capaz de esconderlo. Nuestro trabajo debe enfocarse a enseñar y modelar tipos de afrontamiento pacíficos ante un conflicto. La alarma se crea cuando engañamos a la comunidad educativa (y a nosotros mismos), cuando tapamos la existencia de un conflicto. Con este tipo de afrontamiento el conflicto no desaparece, va creciendo mientras le damos la espalda, los indicios son muchos para los demás miembros de la comunidad educativa, que son convencidos de la no existencia de ese conflicto, hasta que se hace tan grande que ya resulta imposible de tapar, momento en el que se recibe todo el rechazo de la comunidad educativa, que se siente engañada. Para resolver un conflicto, el primer paso, es aceptar su existencia, ponerlo sobre la mesa de trabajo y ver de qué formas puede ser resuelto. Un buen centro educativo no es aquel que niega la existencia de conflictos, sino el que dice con cifras cuántos conflictos ha tenido, cuántos han sido afrontados con éxito, cuántos se han repetido y cuántos cronificado. Un buen centro educativo es aquél que ve en todo conflicto una oportunidad para educar al alumnado.

Esta unidad de tutoría se profundiza en la Unidad de Convivencia “Mediación escolar”. Tras la impartición de esta unidad de tutoría, se pueden seleccionar mediadores/as para ser incorporados o para crear el servicio de Mediación escolar de nuestro centro. Lograr en el centro una cultura de mediación, es uno de los factores protectores más importantes para casos de acoso escolar, junto con el establecimiento de una red de alumnos solidarios. Todo ello se enmarca dentro de políticas proactivas para la convivencia pacífica. Sin denostar ni pensar que las políticas reactivas son poco deseables, más bien creemos que son también muy necesarias, por sí solas no suponen oportunidades para el aprendizaje y para el desarrollo óptimo de la personalidad de nuestro alumnado, deben asentarse sobre la base de actuaciones a nivel proactivo.

Objetivos

Dotar al alumnado de las habilidades que le permitan mejorar sus relaciones interpersonales y afrontar de forma adecuada situaciones cotidianas de la vida.

Poner en práctica el estilo asertivo para la resolución de conflictos

Potenciar la responsabilidad, la gestión emocional y la toma de decisiones

Fomentar valores como la tolerancia y el respeto

Contenidos

 

El conflicto (definición y partes de un conflicto).

Los tipos de afrontamiento a los conflictos (evitación, acomodación, competición, compromiso y colaboración).

Práctica del estilo de comportamiento asertivo para la resolución de conflictos.

Metodología

La metodología, como en los demás talleres de tutoría que proponemos, es de índole participativa. Los alumnos/as serán los principales protagonistas de su aprendizaje. Utilizaremos dinámicas por equipos, de gran grupo, por parejas, de lápiz y papel, role-playing

Para este taller cabe recordar la importancia de distinguir el concepto de “dinámica” del de “juego”. En una dinámica siempre se produce una reflexión final, guiada por el tutor/a, mediante una serie de preguntas. De este modo es como la experiencia se convierte en aprendizaje. Si no se realiza una buena reflexión tras la dinámica, su potencialidad se verá mermada, simplemente provocará un ambiente distendido.

Temporalización

Este taller tiene una duración de 3 sesiones, de 50 minutos y con una frecuencia semanal.

Indicadores para la evaluación del taller

Para este taller y para todos, resulta imprescindible la evaluación, tanto a nivel del proceso como de los resultados.
Para la evaluación del proceso, en las plantillas que tenéis disponibles en el diseño de sesiones de cada uno de los programas, contáis con un breve cuestionario final, que podréis utilizar para evaluar el proceso. Si disponéis de tiempo, podéis escribir anotaciones acerca del desarrollo de cada una de las sesiones.

Para evaluar el resultado de este taller, podéis tener en cuenta:

  • Los resultados de los cuestionarios que en la última sesión cubre el alumnado.
  • Recogida de información al resto del profesorado.
  • Datos ofrecidos por la Jefatura de Estudios acerca del número de faltas de orden registradas y número de expedientes disciplinarios abiertos.
  • Datos recogidos por el Servicio de Mediación del centro y la RAS acerca del número y tipo de casos resueltos y número de casos que derivaron al Departamento de Orientación, Comisión de Convivencia y/o Jefatura de estudios.

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