Programa de Orientación académica y profesional atrote

Unidad de tutoría 8

Orientación Académica y Profesional

Preparación del taller

Para la preparación de este taller, debemos tener en cuenta que la Orientación Académica y Profesional (en adelante OAP), está muy relacionada con factores como el autoconocimiento personal, la autoestima, los valores, las creencias, la información a la que se tiene acceso… Es un tema complejo y a la vez el gran tema del sistema educativo. Los alumnos y alumnas están en el Instituto para formarse, para lograr el pleno desarrollo de su personalidad y para integrarse en la sociedad como ciudadanos responsables.

Es cierto que el momento actual es de por sí bastante caótico y no favorece la orientación. Las reglas del juego están cambiando sobre la marcha, cuando el juego ya ha empezado para los alumnos y alumnas que están cursando el Bachillerato este curso. Han cambiado tanto las pruebas de acceso, como las tablas de ponderaciones. A esto le sumamos que cada Comunidad Autónoma tiene sus propias competencias, lo que hace que desde esta web sea difícil preparar materiales adaptados para todo el sistema educativo. La parte informativa, la dejo en vuestras manos, sólo he preparado unos mapas con los que podréis orientar a vuestros alumnos y alumnas, sobre todo en lo referente a los diversos caminos y modos que tienen de llegar a sus metas. Pero… antes de llegar a la meta, se tiene que saber cuál es esa meta. En esto sí que centraremos esta unidad de tutoría, en promover el autoconocimiento de nuestro alumnado y el aprendizaje en su autoevaluación, para que empiecen a entender el Instituto como un modo de preparación, de ensayo… un campo de prácticas para su desempeño adulto.

Conocimientos técnicos:

  • Como tutores/as tenemos que estar muy bien informados sobre las novedades en cuanto a legislación. Debéis tener en cuenta que la LOMCE va, por así decirlo, estrechando los caminos que se toman. Con anteriores legislaciones era más fácil moverse dentro del sistema educativo, las decisiones eran, aunque tempranas, más tardías que ahora, las tablas de ponderación eran más amplias para acceder a las diferentes carreras universitarias. Los caminos se han estrechado, escoger bien resulta fundamental.
  • Entender la diferencia entre autoconcepto y autoestima es muy importante en temas de orientación. Sobre todo en el caso de alumnos/as, cuyas capacidades y aptitudes no son de igual forma valoradas dentro del sistema educativo (artistas, escritores, pensadores, críticos…). Parte de su autoconcepto puede ser, por ejemplo, “Buen dibujante”, pero si esto no es valorado por su entorno, esa característica, positiva en principio, se puede convertir en neutra o negativa, si se acompaña, por ejemplo de: “Deja ya de dibujar, ponte a estudiar” (como si no estuviese haciéndolo, como si estuviese jugando). En el momento en que se valora esa característica positivamente, el alumno/a se sentirá más motivado para abarcar el resto de materias, dañar su autoestima no es el mejor modo de conseguir su progreso. De ahí la importancia de distinguir entre autoconcepto y autoestima. En la segunda, como educadores, tenemos mucha responsabilidad.
  • La toma de decisiones es otro de los grandes pilares de la orientación. En Prevención de conductas de riesgo ya hablamos de las consecuencias a corto, medio y largo plazo de una decisión y de lo importante de tomar decisiones ajustadas, que no busquen tanto la satisfacción de un deseo o la evitación de algún tipo de malestar aquí y ahora. Entender que cada decisión que tomamos nos proyecta hacia el futuro, ofrecer oportunidades para su práctica y evaluación, es un gran pilar de la OAP.

Competencia a nivel personal (emocional) y social:

Ya hemos adelantado la importancia de cuidar la autoestima de nuestros alumnos y alumnas. Todos somos buenos en algo, todos. Unos tardan más que otros en encontrar su camino, otros se preocupan tanto en agradar  que se olvidan de sus intereses, otros no se creen que puedan valer para algo… detrás de cada fallo hay una oportunidad para el aprendizaje o una sensación de fracaso que se busca evitar. En la medida que seamos capaces de convertir un fallo en algo normal, que forma parte del proceso, estaremos orientando. Valorar lo que cada uno tiene es otra forma de orientar y a la vez promover el respeto por la diversidad.

Entender que nuestro sistema tiene carencias que debemos intentar suplir con nuestro esfuerzo diario, es fundamental para que la escuela alcance su objetivo y para ir, día a día, mejorando.

 

 

Introducción

El mundo laboral ya no es lo que era. Nuestro sistema productivo ha cambiado mucho en el último siglo. Hace no mucho tiempo, se entendía que persona-profesión era un puzzle de dos únicas piezas que había que encajar. Bastaba con ver los intereses, capacidades, rasgos de personalidad de la persona y las características del puesto para encajar uno con otro, para toda la vida. El sistema educativo (en unos países más que en otros) se encargaba de la formación de estos trabajadores y trabajadoras.

La situación actual es, simplemente, distinta. Las profesiones en las que acabarán trabajando nuestros alumnos/as, puede ser que ni siquiera se hayan inventado. La tecnología, las necesidades de la sociedad, todo… ha variado ostensiblemente y el proceso de cambio continúa.

La única forma de preparar a nuestros alumnos/as para el mundo que les espera fuera es dotándoles de herramientas para su propia orientación, ellos mismos/as deben saber orientarse, encontrar un lugar en el que desarrollarse, seguir aprendiendo, reorientarse. Ya no basta con tener unos conocimientos, se deben tener una serie de competencias.

Para esto, la LOMCE sí ha aportado algo de positivo a nuestro sistema educativo, la evaluación por competencias. De ser llevada a cabo en los centros, es una de las mejores formas de orientación, tanto académica como profesional, sobre todo si el foco se amplía, si no sólo se usa para detectar las dificultades, sino también las fortalezas. Si usamos también el portafolio que desde la LOMCE se nos propone, la tarea de orientación se simplifica y se hace extensiva a todo el alumnado del centro, deja de ser algo que ocurre de forma puntual, se convierte en un eje transversal para promover tanto el autoconocimiento del alumnado como su autoevaluación. Como contrapartida, mejora nuestra propia práctica educativa, al proporcionarnos una valiosa información: las actividades que los alumnos y alumnas identifican como más útiles para entender un tema concreto, aquéllas que les parecieron de gran dificultad…

Otra forma de orientar transversalmente es proporcionar a los alumnos/as no sólo conocimientos técnicos, también su aplicación práctica, decirles para qué se puede utilizar eso que están aprendiendo es una forma de orientar al alumnado diariamente.

Los Cuadernos de tutoría, si disponéis de ellos en el centro, también son de gran ayuda a la hora de orientar al alumnado, ya que en ellos se trabaja tanto la inteligencia emocional como la ejecutiva, imprescindibles para la auto-orientación.

Tenéis una información más detallada en los Materiales para el profesorado. Esta unidad, dentro del PAT, se encargará de dotar de herramientas al alumnado para descubrir su vocación, cuáles son sus intereses y de qué forma pueden utilizar la escuela como campo de prácticas para su futuro profesional.

Objetivos

Dotar al alumnado de estrategias para su orientación académica y profesional.
Promover el autoconocimiento y la autoestima de nuestro alumnado.
Ofrecer oportunidades para el descubrimiento vocacional.
Ampliar la idea de escuela a, también, campo de prácticas.

Contenidos

En la primera sesión trabajaremos el autoconocimiento.

En la segunda sesión resaltaremos la importancia de saber cómo tratar la información.

En la tercera sesión veremos de qué forma nuestros valores y nuestras creencias nos pueden guiar en nuestro descubrimiento vocacional.

En la cuarta, aprenderemos a reflexionar acerca de las competencias que se requieren en una determinada profesión y a evaluarnos en ellas

En la quinta sesión encontraremos métodos para ver si nuestra evaluación es o no realista y estableceremos planes para mejorar en aquellas competencias que necesitamos desarrollar en una determinada profesión, desde ya, desde el propio Instituto.

Metodología

La metodología, como en los demás talleres de tutoría que proponemos, es de índole participativa. Los alumnos/as serán los principales protagonistas de su aprendizaje. Utilizaremos dinámicas por equipos, individuales, de gran grupo…

Temporalización

Este taller tiene una duración de 5 sesiones, de 50 minutos y con una frecuencia semanal.

Indicadores para la evaluación del taller

Para este taller y para todos, resulta imprescindible la evaluación, tanto a nivel del proceso como de los resultados.
Para la evaluación del proceso, en las plantillas que tenéis disponibles en el diseño de sesiones de cada uno de los programas, contáis con un breve cuestionario final, que podréis utilizar para evaluar el proceso. Si disponéis de tiempo, podéis escribir anotaciones acerca del desarrollo de cada una de las sesiones.

Para evaluar el resultado de este taller, podéis tener en cuenta:

  • Los resultados de los cuestionarios que en la última sesión cubre el alumnado.
  • El grado de sensación de descubrimiento vocacional alcanzado.
  • El grado de participación en las diferentes sesiones.
  • El nivel de compromiso alcanzado por el alumnado en la mejora competencial.

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