Para decidir cuál es el mejor método para enseñar, debemos utilizar una clasificación operativa de las formas de enseñar; definir la meta compartida de la educación y revisar el proceso que seguimos cuando aprendemos. Una vez vistos todos estos ingredientes, podremos justificar qué método se adapta mejor a los procesos biológicos de aprendizaje para el logro de esa meta común.

Escogemos una clasificación de las formas de enseñar:

Son muchas las clasificaciones que se hacen de las metodologías de aprendizaje. La que mejor se adapta al tema que vamos a tratar es la que se extiende, dentro de un continuo, entre el aprendizaje por descubrimiento y el aprendizaje por recepción.

  • Aprendizaje por descubrimiento: De corte constructivista puro, es el alumno, la alumna quien construye su conocimiento en base a sus experiencias.
  • Aprendizaje por recepción: El alumno recibe de forma pasiva una información, que tiene que integrar o acomodar en sus esquemas previos.

Decidir cuál de los dos métodos es el óptimo es una vieja discusión dentro del contexto educativo.

Las personas que defienden el aprendizaje por descubrimiento lo hacen en base a que la curiosidad es el motor del aprendizaje, hacerse preguntas a las que intentar encontrar respuestas. Defienden que sólo sumergiendo a los alumnos y alumnas en este proceso de descubrimiento se encuentra la forma de no poner límites a su creatividad. Los profesores y profesoras en este caso median entre conocimiento y aprendizaje, diseñan situaciones para que los alumnos y alumnas descubran por si solos.

En el polo opuesto, las personas que defienden el aprendizaje por recepción, lo hacen en base a que es imposible que en una vida se alcance el conocimiento que se ha construido durante siglos y siglos, si tuviésemos que descubrir todo el conocimiento, dicen, la muerte sucedería en el intento.

¿Qué buscamos cuando enseñamos? ¿Cuál es nuestra meta compartida?

Defensores de uno y otro tipo de forma de aprender coinciden en que lo que se busca es alcanzar un tipo de aprendizaje específico, el aprendizaje con significado, el aprendizaje significativo.

Un aprendizaje con significado es aquél que nos sirve para construir respuestas a situaciones novedosas, a problemas y cuestiones distintas a las presentadas durante el aprendizaje, nos permite inferir respuestas que no están plasmadas de forma directa en un texto y seguir dando pasos, descubriendo, a partir de los conocimientos. Que se produzca o no un aprendizaje con significado depende de unos factores que han sido muy estudiados en el ámbito de la investigación y práctica educativa. Por lo tanto son consistentes, válidos y fiables:

  • Los contenidos presentados deben tener en cuenta los conocimientos previos del alumno y partir de ellos.
  • El material que se utilice ha de ser significativo, tanto a nivel lógico (bien organizado y presentado), como psicológico (debe despertar el interés del alumno).

En su libro “Aprendizaje e instrucción” R.E. Mayer desgrana hasta la más pequeña acción todos y cada uno de los procesos, todas y cada una de las variables que entran en juego. Es un libro que realiza una exhaustiva revisión de la investigación realizada acerca de la práctica educativa y busca encontrar el cóctel ideal de ingredientes para lograr este tipo de aprendizaje en el alumnado, el aprendizaje con significado.

El modo de enseñar por descubrimiento o por recepción es uno de los aspectos que se estudian en este libro, fruto de un debate que empezó en los años 60 del siglo pasado, con Bruner a la cabeza, revolucionando el sistema educativo desde la práctica docente. La docencia debía dejar de ser una transmisión de conocimientos, alumnos y alumnas debían dejar de ser sujetos pasivos, meros receptores del conocimiento para convertirse en protagonistas. Según Bruner esta era la única forma de que alumnos y alumnas alcanzasen un tipo de aprendizaje con significado.

Sin embargo, si revisáis los resultados de la investigación, podéis ver que entre los factores clave para lograr un tipo de aprendizaje con significado no se encuentra el modo de enseñar. Os invito a pararos y a reflexionar sobre esto.

¿Cómo sucede el aprendizaje en nuestro cerebro?

Antes se creía que el cerebro de una persona muy inteligente, de un genio debía tener unas zonas cerebrales mucho más grandes que las del común de los mortales. Esta hipótesis muy pronto cayó por su propio peso, las investigaciones que hoy en día pueden hacerse  no dan soporte a esa hipótesis.

El quiz de la inteligencia está en el uso. Me gusta explicarlo con una analogía, la de una red de carreteras.

La historia de nuestra red de carreteras:

Nuestros antepasados lo que hicieron fue abrir caminos a su paso en zonas en las que la naturaleza les permitía pasar y que les permitía llegar a un destino que querían alcanzar. Ni se abrieron todos los caminos posibles ni todos eran del mismo ancho. Los que tenían más transeúntes necesitaron ser ancheados, hasta convertirse hoy en autopistas, los que tenían menos hoy son carreteras secundarias o caminos. Y las que no se escogieron todavía no han sido exploradas.

¿Qué lugares del mundo conocemos con mayor probabilidad? Pues aquellos a los que llegan las mejores carreteras. ¿En qué lugares se han construido aeropuertos o estaciones de trenes de alta velocidad?.

Pues así es como funciona nuestro cerebro, nacemos con todas las posibilidades de conexión y, según las vamos usando, unas se convierten en autopistas, otras en autovías, otras en vías rápidas, otras en carreteras nacionales, otras autonómicas, otras son comarcales y otras  no pasan de ser caminos. Dependiendo de nuestras tareas diarias, del conocimiento al que tengamos acceso, de nuestros intereses… vamos construyendo nuestra propia red de carreteras. ¿Que nos pasamos el día haciendo integrales? Pues esta será una de nuestras autopistas, ¿Que no hacemos nunca de comer? Pues como mucho será un camino.

Es apasionante la plasticidad con la que nacemos. Lo difícil es ponerse a desbrozar los primeros caminos, ¿verdad?

Esta corta exposición puede ser suficiente para el tema que nos ocupa. El campo de la neuropsicología y de la psicobiología me apasiona demasiado como para dejarme ir, es una de las áreas de investigación más novedosas en estos tiempos, mucho queda por descubrir y por hacer para adaptar nuestros métodos de enseñanza al nuevo marco teórico en el que nos movemos. Apasionante.

Concluyendo… ¿Existe un método mejor que otro para conseguir nuestra meta?

Si recopilamos, escogimos el continuo Aprendizaje por descubrimiento -> Aprendizaje por recepción para decidir en qué lugar nos colocamos como educadores; como meta nos pusimos que aprendices alcanzasen un tipo de aprendizaje con significado y vimos que nuestro cerebro es un lienzo con un boceto, en el que cada persona escoge qué líneas utiliza para su composición final.

Ahora, activemos nuestros conocimientos previos e ideas:

  • ¿Qué profesores/as recordáis con más cariño? ¿Cómo eran sus clases?
  • ¿Alguna vez os emocionasteis leyendo un libro?
  • ¿Alguna vez escuchasteis una explicación que os “abrió la mente”?
  • ¿Creéis que, según la edad, adquieren más o menos valor un tipo u otro de aprendizaje?
  • ¿Creéis que podríamos conocer nuestro mundo actual sólo por descubrimiento?
  • ¿Pensáis que es eficaz tener una caja de herramientas con sólo un taladro, aunque tenga todos los accesorios del mercado?

Tiene trampa este conocimiento previo que os hice activar, y es que sé que la tendencia actual está en querer que la escuela promueva siempre el aprendizaje por descubrimiento, una gran parte de las quejas se dirigen al modo en que profesores y profesoras hacen su labor, existe la creencia de que alumnos y alumnas fracasan por sentirse desmotivados y que gran culpa de esto está en cómo se imparten las clases. Esta premisa que de forma machacona nos quieren meter en el cerebro, encuentra su mayor contradicción en la forma en la que la nueva Ley quiere evaluar el sistema educativo. Y es que si el gran problema está en cómo los docentes imparten sus clases, ¿Por qué no se modifica la forma de acceso a la docencia? ¿Por qué no se cambian los currículos para adaptarlos al cambio que se les exige? ¿Por qué se mide la calidad del sistema sólo por el rendimiento de los alumnos/as? Esto es como si, cada día, nuestra lavadora nos devuelve la ropa sucia. ¿Ganamos algo poniéndonos a medir el nivel de suciedad de cada colada?. Pues así de ilógico es lo que está sucediendo en nuestro sistema educativo.

La investigación en el ámbito educativo y nuestra propia práctica no dejan duda: El aprendizaje que se alcanza es significativo si parte del conocimiento previo de cada alumno/a, si se presenta de una forma lógica y estructurada, sin florituras  y si somos capaces de despertar la curiosidad y motivación del alumnado. Para esto, lo que hace falta son profesores/as motivad@s. Y lanzarles piedras continuamente no parece que sea la mejor de las opciones.

Para conseguir este aprendizaje significativo debemos pararnos. Detectar el conocimiento previo no es sólo saber de qué contenidos dispone cada alumno, cada alumna, es sobre todo detectar qué autopistas tiene ya construidas, para utilizarlas y comenzar a construir nuevas carreteras.

Y es que cada dificultad que un alumno/a exterioriza es fruto de una interacción entre su propia diversidad y el contexto. Conocerle es fundamental para ser eficaces a la hora de decidir qué forma se adapta mejor a su forma de entender el mundo. Un buen profesor/a es el que se para y reflexiona, cambia su forma de enseñar un mismo contenido para adaptarlo a su alumno/a, de forma que despierte su interés, de una forma clara, despejada. En educación también debería existir la máxima de “menos es más”. A partir de ahí, de ese conocimiento, ya cada alumno/a puede ampliar el descubrimiento de su mundo.

Cada profesor, cada profesora se puede sentir con mayor o menor comodidad en un punto del continuo “por descubrimiento -> por recepción” y con su práctica aprender a moverse libremente en el continuo. Cada momento, cada situación, cada contenido, cada alumno/a requiere múltiples combinaciones. Lo fundamental es dotar de recursos al profesorado para que aprenda, para que sienta confianza a la hora de moverse en ese continuo, con currículos realmente adaptados a cada forma de presentar los contenidos, con materiales de fácil acceso que le permitan disponer de apoyos para llevar a cabo las diferentes metodologías y con nuestra confianza para que experimente. Investigación-Acción… y vuelta a empezar.

Hasta la semana que viene!!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies