Soy Irene, psicóloga y orientadora educativa. Hasta aquí la presentación formal.
Mucho de quien soy se lee en a trote. Me considero quizás en primer lugar una persona pragmática, pero que sólo actúa cuando se siente segura para hacerlo. A trote no deja de ser algo más en mi camino. Ha sido como pararme, sentarme y reflexionar, un momento de integrar.
Si miro hacia atrás, son muchas las personas que también están en a trote, personas con quienes he aprendido y que me han ayudado a entender y a poner en práctica todo lo que se estudia en la Universidad. Tengo que empezar por mi hijo, mi adolescente, porque con él no he puesto nada en práctica y lo he practicado todo. Cuando comencé a estudiar Psicología él ya tenía 11 años y todas mis experiencias como educadora encontraron teorías en los libros de Psicología. No creo que hubiese estudiado de la misma forma ni hubiese entendido con igual profundidad la teoría de no haber tenido antes esta experiencia. Cuando me llegó el momento de hacer las prácticas elegí una Asociación que se dedicaba a hacer talleres en los centros gallegos y en Asociaciones de personas con discapacidad. Con ellas aprendí muchísimo y, sobre todo, viví el interés que estos temas despiertan en la población infantil y adolescente, la motivación que muestran, su gran nivel de participación y la forma de poner en práctica tanta cantidad de teoría. Esa asociación se convirtió en empresa, alicce (codo a codo). Muchas gracias Susana, Bibiana, me abristeis la ventana a un ancho mundo.

Familia, Universidad y trabajo formaron los cimientos del que siempre fue mi sueño: ser orientadora en un centro de secundaria, orientar en la adolescencia, ese periodo tan crucial en la vida y en el que las decisiones son tan importantes. La prevención es mi ámbito preferido de trabajo, sobre todo la primaria, esa prevención que se encarga de dotar de herramientas ya no sólo para afrontar con el mayor éxito posible las exigencias del entorno, sino para disfrutar haciéndolo. Y… cuando digo “disfrutar” no me imagino un mundo lleno de felicidad, afrontar las adversidades también es disfrutar.

Con las cosas tan claras desde el principio y con la mente abierta a todo, acabé Psicología y después hice el Máster en formación de profesorado, especialidad en Orientación educativa. Las prácticas las hice, ahora sí, en un centro de enseñanza secundaria que impartía ESO, BACH y FP (PCPI, CM, CS). El centro estaba en el extrarradio de una de las ciudades gallegas más importantes y en él coexistía alumnado muy diverso. La disruptividad era algo cotidiano. Allí tuve la oportunidad, a petición de una tutora, de poner en práctica dos sesiones en un grupo de alumnos y alumnas con un elevado nivel de conflictividad. La experiencia no pudo ser más gratificante. Se mostraron no sólo atentos, si no interesados, preguntaron tanto, practicaron tanto… este verano vi a uno de esos chicos por casualidad y me reconoció “Tú eres la de las mandarinas. Pasivo, agresivo, evitativo, colaborador y cooperativo. Yo ahora ya coopero más”. Me dejó totalmente impresionada, no sólo me recordaba a mi sino también a los 5 estilos de afrontamiento. Fueron 4 meses en ese centro, en el que cada día, cuando salía, escribía todo lo que hubiese hecho si fuese orientadora, ciertamente fue una experiencia dura y que te hace valorar de otra forma el trabajo del profesorado y las diferencias que de partida existen en el alumnado. Y es que lo que se le pide a nuestro sistema educativo es tanto que sólo se puede hacer si trabajamos todos y todas en una misma dirección. Pero en esto ahora no me extiendo más, lo dejo pendiente para otro post.

Ya había pasado por todo lo que tenía que pasar para llamar a la puerta de nuestro sistema educativo público y, dentro de poco, hace un año que me presenté a las oposiciones en Galicia… el batacazo fue de dimensiones cósmicas. Tuve que aprender qué era suspender un examen en el examen más importante de mi vida hasta el momento. No puedo explicar la sensación, porque es inexplicable. El coste había sido tremendo y el resultado espantoso, pero lo peor no fue eso… lo peor es que yo sabía que no quería hacer otra cosa. Tenía preparado un plan B, un C… hasta el E, pero no me sentía ni con ganas ni con fuerza para emprender ninguno de ellos. Así que acepté la ayuda que mi hermano me ofreció (Ángel se llama) y seguí en mi camino… ese camino me llevó por medio de uno de esos malentendidos que tan bien acaban a conocer a Alicia González, orientadora en Castilla y León y preparadora de oposiciones. Con ella me puse a trabajar más duramente si cabe. Sin ella, seguro, seguro, atrote no existiría. No sólo me enseñó, me devolvió la confianza en mi misma. Un suspenso no es sólo un número, significa que quien te evalúa no te ve capacitada y yo había puesto todo lo que soy y lo que sabía en ese examen y eso no llegó. Cuando este año comenzaron a caer, una tras otra, las convocatorias de oposiciones de secundaria en todas las comunidades, comenzó a decirme que era hora de hacer una web y de sacar a la luz el material que tenía. Todavía queda mucho por publicar, mucho por sacar, esto sólo es el comienzo, espero, aunque también, en cierto modo es el final, mi sensación hoy, 18 de abril de 2017 es un tanto extraña… en un rato hago pública web, blog, facebook… esta mañana estaba como loca atando los últimos cabos, diseñando las últimas cosas, preparando el facebook y, ahora, que veo que es inminente estoy serena, tranquila… espero que os guste y, sobre todo, que atrote os sea de utilidad.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies