¿De qué hablamos cuando hablamos de transferencia?

Cuando hablamos de transferencia nos referimos a una capacidad para trasladar un conocimiento que aprendimos en un contexto a otro.

A veces lo confundimos con “hacerse el gracioso/la graciosa” y no estamos nada, nada, equivocados/as. Todo humor ácido, bueno, tiene su base en la transferencia, toda expresión artística se basa en la transferencia, todo pensamiento creativo tiene aquí su base. Los intentos infantiles de transferencia es lo que a veces nos parece una tomadura de pelo, pero… ¿qué hay de malo en divertirse aprendiendo?.

La transferencia consiste en pensar de forma independiente y conectada, requiere intención de razonar, de encontrar en nuestros propios recursos soluciones para un nuevo problema o reto que se nos presenta.

¿Qué ingredientes necesitamos para que se produzca?

  • Necesitamos promover un aprendizaje que tenga significado, que sirva para algo.
  • Necesitamos ofrecerles oportunidades para practicar la utilidad de sus aprendizajes.
  • Necesitamos premiar en las evaluaciones a aquellos alumnos y alumnas que tienen como meta ser un poco más competentes cada día.

¿Por qué es tan importante la transferencia?

La creatividad, la capacidad de transferir conocimientos de un contexto a otro, es un concepto muy utilizado, pero la creatividad no se aprende en los libros, se practica, en acción o en pensamiento. Podemos ofrecer oportunidades para que niños, niñas, adolescentes y adultos la ejerciten, lo que lejos de ser difícil, es sumamente fácil, pero debemos dedicar el mayor de nuestros esfuerzos a que alumnos y alumnas entiendan, mediante su práctica, lo que están aprendiendo y su utilidad.

En un estudio muy famoso en el campo educativo se pudo comprobar la desconexión entre los centros educativos y la vida cotidiana. Vieron como alumnos y alumnas de barrios desfavorecidos eran realmente eficaces por las tardes, comprando y vendiendo cosas; eran muy hábiles, sumaban, restaban, calculaban el beneficio… con una rapidez muy notable. Sin embargo no eran capaces de hacer bien un problema presentado en clase de estas mismas características. Y el caso inverso también era igual de incongruente, el alumnado que sabía hacer problemas de matemáticas en clase, no sabía aplicarlo a su día a día fuera de ella.

En esta situación, con esta desconexión, sin este aprendizaje en transferencia, la mayoría de los alumnos y alumnas justifican su esfuerzo en dos aspectos que no siempre se relacionan con aprendizajes de calidad: quedar entre los “mejores” o evitar quedar entre los “peores”. Cuando la meta se pone en el rendimiento, en la nota final, nos hacemos dependientes del contexto, ya no dependemos sólo de nosotros mismos/as, sino de lo que hagan los demás, nos hace avergonzarnos cuando algo no nos sale del todo bien, que intentemos ocultarlo (a veces con métodos no muy éticos)… Esto aumenta nuestra ansiedad hasta un punto que puede afectar en nuestro rendimiento, además de convertir un proceso que podría ser divertido en una carrera llena de obstáculos. He publicado ya dos posts relacionados con esto que hoy estoy resumiendo. Aquí os dejo los enlaces, por si queréis repasarlos.

Un aprendizaje que busca la transferencia enseña a alumnos y a alumnas a orientarse a metas de competencia y provoca que la ansiedad tenga su base en la propia curiosidad, un factor totalmente interno y, por tanto, mucho más fácil de ayudar a ajustar.

Nuestro sistema educativo tiene un gran reto por delante, enseñar para ser competentes y para ello debemos establecer metodologías que promuevan la transferencia, esa capacidad para aplicar lo que sabemos a otros contextos.

¿Cómo podemos hacer para promover la transferencia?

Lo realmente óptimo sería promover aprendizajes diferenciados y conectados en casa y en la escuela. Las actividades cotidianas que se hacen en casa podrían conectar perfectamente con los contenidos que se estudian en la escuela.

Profesores, profesoras, padres, madres, debemos trabajar en equipo si queremos promover la transferencia de niños y niñas.

Uno de los grandes debates que tenemos en la actualidad es el tema de los deberes. ¿Y si los deberes consistiesen en transferir lo que aprenden en clase al día a día de la familia? No sería tan complicado y sería totalmente deseable. Y podría hacerse incluso si la familia trabaja fuera de casa, respetando sus tiempos y programando las tareas en forma de sugerencias que podrían adaptar fácilmente a su vida diaria y a los temas de interés de cada familia.

La experiencia no se aprende sólo con los libros

El contexto escolar es muy rico en cuanto a la diversidad de quien lo integra pero, sin embargo, es muy limitado en cuanto a espacios diferenciados para el aprendizaje. ¿Os imagináis un colegio en el que hubiese una tienda, un precioso bosque, la posibilidad de viajar en medios de transporte…? Como mucho hay laboratorios, que no dejan de ser un aula más y organizamos excursiones.

En familia, sin embargo, disponemos de una gran movilidad, tenemos unos intereses comunes. Perdemos en cuanto a diversidad personal, pero ganamos en cuanto a diversidad de espacios y en libertad de movimientos.

Y por otra parte, en la escuela tenemos muchas veces que lidiar con la necesidad de niños y niñas de hablar sobre lo que han hecho, donde han ido, qué extrañezas le han pasado, qué han imaginado… Hablar, participar es algo que por lo general suele encantarles, ¿y si hablan sobre el tema que estamos tratando? ¿sería considerado igualmente disruptivo?.

Contamos con una gran riqueza si somos capaces de aprovecharla, de darle valor, de aunar, de dar congruencia. ¿Cómo hacerlo? Seguro que ya se os están ocurriendo un montón de actividades para proponer y que, lejos de dificultar el poco tiempo que disponen padres y madres para estar con sus hij@s, facilitarían la convivencia en casa y en la escuela.

¿Qué os propongo?

  • Cada tema tiene infinitas posibilidades de práctica:
    • Si aprende las fracciones, se puede proponer para casa que se encargue del reparto de la pizza, el bizcocho, que diga qué porción se ha comido, cuánta queda…
    • Si aprende a leer y a escribir, puede proponerse que se encargue de hacer la lista de la compra, una lista de deseos…
    • Si aprende las leyes de la cinética, en cualquier viaje, puede calcular el tiempo que tardará en llegar a un lugar viendo las señalizaciones de las carreteras.
    • Si el tema que se está dando en Conocimiento del medio es la orientación, podría proponerse que cada mañana estiren brazos en casa para señalar el sol con el derecho e identificar los otros puntos cardinales o dar un paseo en el bosque para identificar dónde está el norte…
    • Si en inglés se están estudiando los nombres de los muebles, podría proponerse ginkanas para hacer en casa.
    • … cada tema en clase tiene su aplicación fuera de ella
  • Cada tema de cada materia tiene una temporalización de una o varias semanas: Esto nos da flexibilidad, las familias podrían encajar las actividades propuestas en un tiempo amplio, sin estrés, sin prisas. Habrá actividades que podrían hacerse de forma cotidiana cada día y otras que serían propuestas de actividades para hacer en familia.
  • Todos disponemos de dispositivos para compartir información: Una foto en casa repartiendo el bizcocho, otra de un paseo por el bosque, otra de una mañana señalando con el brazo derecho el sol, otra de una ginkana, otra de una lista de la compra con su letra… ¿Cuánto tiempo supondría?
  • Respetar los intereses personales es la mejor forma de dar valor a una vocación: Cada persona tiene sus intereses. En una clase muchas veces no disponemos del tiempo necesario para que cada alumno/a hable sobre los temas que les interesa, en casa sí podemos utilizarlos para promover su conocimiento. Si le gustan los animales, podríamos ver en un mapa en qué lugares viven; si es un forofo/a del fútbol podríamos ver dónde está cada estadio. Cada familia podría adaptar las tareas a los intereses de su hijo/a.
  • Compartir el conocimiento es un gran entrenamiento: Algo que sucede muchas más veces que las deseadas es que alumnos, alumnas, saben lo que se les pregunta, pero no son capaces de decirlo, de conectar la pregunta con la respuesta adecuada. Esto tiene su explicación en el propio desarrollo que se produce a nivel cerebral y en lo que tardamos hasta automatizar los procesos de lectura y de escritura. Estos procesos de desarrollo tienen su ritmo, si les ofrecemos oportunidades para organizar su discurso de forma hablada, tendrán mucha más facilidad a la hora de entender y de producir textos y, lo que es más o tan importante: los demás alumnos/as aprenderán más y mejor con sus compañeros/as que con nuestros propios discursos.
  • Evaluar la transferencia: Si sólo medimos la cantidad de conocimientos que cada alumno/a posee, estamos matando su creatividad. Esto se soluciona, en parte, diseñando 1 ó 2 preguntas en cada examen que promuevan la transferencia, de tal forma que un alumno/a tendrá la calificación de sobresaliente en una materia si es capaz de utilizar lo que ha aprendido. Otra forma de promover la transferencia es premiar otras formas de realizar un mismo proceso, aunque se den más vueltas, aunque se tarde más; que cada alumno/a utilice su forma de razonar y de pensar en una tarea es la forma de alcanzar la transferencia, si realiza procedimientos sin entender por qué, será prácticamente imposible que transfiera lo que sabe en otra situación con diferentes claves.
  • Promover la transferencia es una forma de incluir a todos y todas: De Incluir (y no sólo integrar). Hablamos de integración, cuando la persona ha de adaptarse al contexto, hablamos de inclusión cuando el contexto se preocupa en ampliar sus márgenes hasta que todos y todas quepan dentro de él. Ofrecer diversas oportunidades para aprender mejora el aprendizaje de todo el alumnado, todos, todas, van a tener situaciones en las que tendrán que entrenar su resistencia a la frustración y todas y todos tendrán oportunidades para que sus potencialidades puedan ser apreciadas, tanto por sí mismos como por los demás.

 

Practiquemos un poco la transferencia

Acabamos con el contenido más práctico… Aquí os dejo más situaciones para practicar, en este caso la transferencia. Decir que en cuestiones de transferencia, no hay opciones correctas o incorrectas, las respuestas son tan diversas como nuestra propia forma de enseñar, los distintos tipos de aprender y dependen del contexto en el que desarrollemos nuestra actividad. Aún así, pongámonos en situación.

A Marta y a Luís les encanta el fútbol y ambos se aburren muchísimo estudiando Geografía.

<strong>Por ejemplo...</strong>

Podemos plantearles utilizar el nombre del equipo, del estadio, de la ciudad, del país para colocarlo en un mapa.

A Guillermo le encanta cocinar

Por ejemplo...

  Podría practicar el tema de las unidades de medida haciendo un pastel

A Mariña le encanta la música, va a clases de violín desde muy pequeña

<strong>Por ejemplo...</strong>

Las fracciones podría practicarlas y comprenderlas mejor con la duración de las notas musicales 

A Rafa le encantan los animales

<strong>Por ejemplo...</strong>

Podemos proponer el estudio de los diferentes climas por los animales típicos de esos lugares, utilizando claves como el pelaje o si hibernan 

A Noa le encanta jugar a que es una investigadora

Un ejemplo...

Podríamos proponer una ginkana en inglés para que encuentre objetos 

A Raquel le encanta dibujar, se podría pasar las horas llenando hojas y más hojas de dibujos.

<strong>Por ejemplo...</strong>

Podríamos proponerle como tarea que ilustre el contenido escrito de un tema, una historia, la descripción de un personaje….

Dani se frusta con mucha facilidad cuando una tarea no le sale como quisiera y es un gran bailarín

<strong>Por ejemplo...</strong>

Si se ha convertido en un gran bailarín, ha sido porque se ha levantado unas cuantas veces e intentado de nuevo cuando un paso todavía no le salía bien. Podríamos pedirle que hiciese una coreografía para enseñarles a sus compañeros/as un baile de una canción de moda, animándoles a intentarlo de nuevo cuando un paso todavía no les sale bien.

Todos estos ejemplos y actividades pueden proponerse para que en familia se escoja la que mejor se adapte a las necesidades, intereses y potencialidades de su hijo/a.

Hasta la semana que viene!

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